1988

Contaba yo con diez añitos y todavía luchaba por superar mi trauma del hombre lobo cuando llegó otra tarde de domingo más.
Yo me iba todos los domingos al cine, y ese día tocaba ver "Cocktail" (un 2, solo me gustaba porque había una canción de Rick Astley!!!!)
Algunos amigos ya me habían hablado de lo guay que estaba, (una frase: "Esto es lo que vale para mi su dinero") y todos querían ser como Brain Flanagan, un fornicador si, pero sobre todo, un gran camarero.
Como mi padre.
Tremenda decepción al ver la cola del cine Capitol, solo equiparable a los tiempos de "Sufre mamón", que me hizo probar fortuna en el cine Esperanza (si, el mismo en el que vi "Un hombre lobo..."), donde proyectaban una peli que no conocía (porque no salía Tom Cruise ni Mel Gibson) y en la que no había ni un alma, todos estaban viendo a Mr. Cruise poniendo copas.
¿Qué peli era?
Pues ni más ni menos que "Un pez llamado Wanda", una de la más grandes comedias de la historia.

Con diez años lloré de risa viendo al gañán de Otto llevar a cabo su infalible plan.
Son grandes recuerdos que en días así me gusta compartir con el mundo, sensaciones maravillosas de un inocente chavalín que gracias a esta brillante comedia comenzó a indagar y descubrió, entre muchas otras cosas, que hablar italiano excita a las mujeres.
Ah! Y a los Monty Python, claro.
Una frase: "¿Sabes, Otto?, aunque fueras mi hermano te echaría un polvo"
Un 10.

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