In my country

Tres horas.
Ese es el tiempo que llevo en la casa que me vio crecer.
Tres horas en el hogar familiar, y el aburrimiento es terrible.
La casa está totalmente redecorada, pintada de nuevo y con relucientes muebles nuevos, espejos y retratos familiares. Es una casa nueva.
En lugar de silla de ordenador tengo un sofá y no, no es más cómodo.
El teclado parece de goma y rebota y está duro, yo que ya me había hecho al Vaio.
Mi padre, en calzoncillos ocupa ahora el sofá y yo no puedo ver una peli.
En España ya es verano y aquí el cielo está negro como los cojones de un burro, con su bochorno y con su humedad.
He ido a un par de librerías, a ver si encontraba algo de lectura amena, pero claro, esto es Mieres y es difícil encontrar las cosas que no encuentras en Madrid.
He alquilado una peli que espero ver en un ratito, luego os cuento.
Espero que mañana al menos el tiempo acompañe.
Menuda deperesión.
Menos mal que Mr. Wainwright no me falla...

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