viernes, abril 07, 2006

Y tiro porque me toca



Corre uno el riesgo, al escribir sobre una peli justo después de verla, de ensalzarla demasiado, de aprovechar el calentón y decir cosas como la mejor comedia en años, o tan desternillante como "Aquellas juergas universitarias" , "El reportero" o "Virgen a los 40", pero puedo asegurar sin riesgo a equivocarme que está entre las tres mejores comedias de la década, o, al menos, entre las más divertidas. (las otras dos, "Zoolander" y la que tú quieras)

Los dos protas tienen un magnetismo increible, recordando a ratos a Laurel & Hardy (esa cacería), y el cameo final que hace que todo tenga sentido (y no me refiero a la historia, me refiero más bien a "aquel del que salen las ideas más desternillantes", ya lo vereis).

Por supuesto, a nivel cinematográfico es 100% "estandar", pero evita caer en la (hiper) ñoñería como sí ocurría en las dos partes de "los padres de ella/él", sobre todo en la segunda, para mostrarnos unos primeros cuarenta y cinco minutos frenéticos en los que (el gracioso) Wilson y (el genial) Vaughn se transforman, por momentos, en Jack Lemmon y Tony Curtis en el crucero de la carcajada.

El resto, aunque previsible, es muy disfrutable.

Más que recomendable, casi obligatoria, porque es muy difícil aguantar una sonrisa durante casi dos horas.

Una frase: "El dolor es el afrodisíaco más potente de la naturaleza"

Un 8´5.