jueves, marzo 30, 2006

El bloque 31



Hola zarrapastrosos!!!

El lunes me salvó la vida el portero, pero se me había olvodado contároslo.

El domingo por la noche, vimos el rondo y nos fuimos pronto para la cama.

Por cierto, os recomiendo ese programa, casposo donde los haiga (ay, como echo de menos el tercer tiempo), dignísimo sucesor de "El domingol".

Bien, desde hace unas semanas, he descubierto que tengo uno de esos vecinos que se dedican a arrastrar muebles pesados a eso de la madrugada, y salvo algún que otro gritillo no me he quejado.

Bueno, el caso es que el lunes bajé a por la prensa (literal, al final lo vereis) y el ascensor se paró en el cuarto, donde subieron la mujer de Walter Yupanki y una vieja de ciento noventa años a la que empujaba en la silla de ruedas, la mejor manera de empezar la jornada, ni donuts ni pollas, me cago en Dios (siempre pongo Dios con mayúscula, por si existiese, para no ofenderle).

Claro está, me bajé del ascensor no solo porque no entrábamos los tres con esa silla de ruedas del medievo, sino porque olían a rancio y yo me acababa de incorporar al mundo de los despiertos y no quería empezar el día asín, por lo que bajé by walk.

Al llegar abajo, tomándome mi tiempo, allí me esperaban las muy zorrupias para decirme, en tono dulzón:

Haceis mucho ruido.

Que hija de puta la vieja.

Ella me lo dijo y daba miedo.

Muy cortesmente le contesté que no, que después de que Quique Guasch diese el el cierre yo me fui a la cama a leer el ABC y que de ruido, nada.

Aproveché para preguntarles (la señora Yupanki hacía de traductora, por lo visto la vieja solo entendía las cosas si una cuarentona feísima del sur de América con gafas, se lo repetía, hay que ver) si los ruidos que oía por la noche se debían a que la vieja entrenaba a futman (futbol en silla de ruedas, no sé porque se llama como un superhéroe con forma de pies), y, en ese caso, si yo podría ser el fisioterapeuta de tan linda veterana y masajear y lamer esas insensibles piernas.

Fue entonces cuando el portero llegó en mi defensa y dijo que todo, ruidos nocturnos y salmos de misa por la mañana del domingo incluidos, procedía del bloque 31.

Respiré aliviado, empujé a la vieja escaleras abajo (no tenemos rampa en el portal y así, además, va más rápido, con el impulso que le di apenas tuvo que "girar la ruleta") y me fui a comprar el périódico y la guía del ocio y el fotogramas y el cinemanía y el imágenes y la rollingstone y la rockdeluxe y ya!