sábado, marzo 25, 2006

Razones para creer


¿Cuántos directores nos han decepcionado después de una obra brillante que les ha puesto en el ojo del huracán?
"Ciudad de Dios" no era la ópera prima del brasileño Fernando Meirelles, pero casi.
Aquella, moderna y estilista (y un pelín larga), se dejaba ver con suma facilidad a pesar de sus más de 130 minutos.
Pues bien, este jardinero magistralmente interpretado por el ex paciente inglés Ralph Fiennes nos mete en una trama que roza las dos horas pero que pasa como un soplo de aire puro.
Visualmente arrebatadora (el plano del campo de golf, por poner uno), con un montaje anárquico y no lineal, pero que facilita y aumenta la fuerza de la historia, con una banda sonora estupenda del español Albero Iglesias, y, como "Ciudad de Dios", con la cámara en la mano durante todo el metraje, se convierte en la tragedia más emotiva de los últimos tiempos si no en el cine, si al menos, en los thrillers, con ese protagonista que se enamora "retrospectivamente" de su mujer, y nosotros con él.
El propio Le Carré ha alabado la prodigiosa adaptación de su novela, nada del clásico discurso de impotencia por parte del autor del relato original.
Para impotencia, la que invade al espectador ante semejante argumento, lleno de conspiraciones y corrupción, que además de estar de actualidad, hace que pelis como "Crash" o "Syriana" sigan perdiendo puntos.
Grandes interpretaciones, gran fotografía, gran película.
Un 9.