Aprovecho para meter otras dosis del diario, esta un poco más extensa, que así solo queda un capítulo mais.Saludos a los afectados!DÍA DOS –martes- 11 septiembre
Otra vez a las seis en Ventas, pero esta vez llevé donuts y Adri también se apuntó a la aventura. Más que música.
Ese segundo día vimos de cerca una grúa de las de cine, no de las de “vamos a aprovechar que estamos construyendo un puente nuevo y ponemos patas arriba la jodida ciudad de Madrid”.
Poco más recuerdo de ese día. Ah si. Que como no estaba muy claro a que departamento pertenecía me senté a comer con el guardián entre el centeno (ese Hector!!!) y la madre del actor. Gratificante para hacer un diario, pero este no me lo dejaría publicar jamás la productora. Igual en el dvd…
Me sonó el teléfono en el momento de dar sonido, muy triste, lo sé.
Pues eso, que empezamos bien y acabamos igual.
DÍA TRES –miércoles- 12 septiembre
Amigos, raro es el rodaje en el que no nos damos un disgustillo pasándonos de la hora, y ese día llegó, y la gente empezó a perder los papeles. Y fue divertido, porque el niño se dormía, la madre del actor se encrespaba, los eléctricos se frotaban las manos (por las bien remuneradas horas extras) algunos miembros del equipo eran derrotados por la somnolencia y yo me frotaba las manos, pero de frío.
Fue la noche que más me reí. Al mal tiempo buena cara.
Eché a la madre del actor del set por hablar non stop y compré pasteles pa la peña.
Como apunte, recalar que estuve al borde la muerte, esa terraza peligrosa con maderas enmohecidas y oxidados clavos casi me empuja al fondo del abismo. Fue un susto.
Ah si, también adoptamos un gato.
DÍA CUATRO –jueves- 13 septiembre
Este día tuvo de todo. Lucas y servidor nos comimos un solomillo de buey (aunque ese día no encontré a un gato del que me había hecho amigo y que siempre se fumaba un pitillo conmigo después de la jornada, sospechoso) PAGADO DE NUESTRO PROPIO BOLSILLO, y luego bajamos a colocar en la grúa un par de cositas ligeras ellas: un árbol y un coche.
Lo que pasó cuando llegamos nos devolvió a la vida. Paco (el señor de la grúa, no el director, Dios nos libre!!!!) ya había recogido todo.
¡Estábamos salvados!
No amigos. Mientras Lucas y yo digeríamos la copiosa comida que habíamos ingerido minutos atrás en Patones (de arriba), decidimos subir desde el descampado al cuartel general… caminando.
Me sentía joven.
25 minutos de nada después llegamos a la casa.
Un poquito de por favor, empiezo a perder la noción de los días, y creo que empiezo a mezclar acontecimientos que sucedieron en diferentes jornadas. Por lo tanto, el formato “diario” desaparecerá para dejar que afloren sin más los (pocos ya) recuerdos que aún llevo dentro.
Sé que ese día tuve que ir a Technicolor, a dejar las latas del corto sin hache.
Ese día Helena protagonizó la anécdota. Decidió que iba a mear en tecnicolor.
Fue un viaje muy divertido. Estábamos derrotados, muertos de cansancio, un poco colocados y solo podíamos decir una cosa: ¡¡¡¡¡¡¡¡¡pirula!!!!!!!!.
Gracias chavales.